Los dos tipos de motor son reprogramables, pero con resultados distintos. Los motores diésel turbo tienen generalmente más margen de mejora: mayor ganancia de par motor a bajas revoluciones y mayor reducción de consumo. Los motores de gasolina turbo también responden muy bien, con ganancias importantes de potencia y mejora de la respuesta del motor.
En un motor diésel turbo, la reprogramación Stage 1 suele aportar:
- →Reducción de consumo del 8% al 15% gracias a una combustión más eficiente y más par a bajas revoluciones.
- →Incremento de par motor del 25% al 45% mejora notable en subidas, adelantamientos y trabajo con carga.
- →Incremento de potencia del 20% al 35% según el modelo y el margen que deja el fabricante.
- →Conducción más suave el motor responde mejor a baja velocidad sin necesidad de cambiar de marcha.
Los motores de gasolina turbo responden muy bien al chiptuning:
- →Incremento de potencia del 15% al 30% especialmente notable en motores de pequeña cilindrada con turbo (1.0T, 1.2T, 1.4T).
- →Incremento de par del 15% al 25% mejor respuesta al acelerar en cualquier régimen.
- →Posibilidad de efectos deportivos como pops and bangs o hardcut si se desea un toque deportivo.
- →Mayor elasticidad el motor responde mejor sin necesidad de bajar marchas constantemente.
Sí, pero con menor margen de mejora que los turbos. En motores aspirados las ganancias suelen estar entre el 5% y el 12%, principalmente en respuesta y suavidad. Si tu motor gasolina no tiene turbo y buscas un rendimiento significativamente mayor, lo más eficiente sería valorar un Stage 2 con modificaciones mecánicas.
Para ahorro de combustible y trabajo cotidiano, el diésel turbo es la mejor opción para reprogramar. Para rendimiento deportivo y respuesta agresiva, el gasolina turbo ofrece resultados muy satisfactorios. En ambos casos, te recomendamos consultar tu modelo en nuestra calculadora de potencia para ver los datos exactos.